FPL realiza simulacro de huracán como preparación para una catástrofe real

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Un fuerte ciclón de categoría 3 impactó ayer las costas del sur de la Florida con ráfagas de aire y vientos superiores a 130 mph, azotando grandes áreas residenciales de los condados Miami-Dade y Broward.

El ficticio huracán Beta puso a tope la calidad de coordinación de la Florida Power & Light Company (FPL), en el marco de un simulacro anual organizado por esta empresa en su comando central de operaciones, al este de Miami-Dade.

”Durante la temporada de huracanes nuestro centro está listo para iniciar las respuestas necesarias. Pero es muy importante que no sólo la FPL practique este simulacro, sino que también la población entera colabore con nosotros, tomando en serio todas las precauciones del caso”, comentó Mayco Villafaña, un portavoz de FPL.

El objetivo del ejercicio fue medir el nivel de comunicación entre los diferentes departamentos de FPL, así como también calibrar su plan de emergencia para restaurar el servicio eléctrico después de un desastre natural.

Beta atravesó áreas densamente pobladas del sur de la Florida, dejando sin energía eléctrica a más de 2.4 millones de personas.

”Hace dos años y medio que no hemos sufrido el choque de un gran huracán en la costa este, y especialmente en el territorio donde servimos a nuestros clientes. No podemos olvidar que un huracán, solo uno, es suficiente para causar daño a nuestras comunidades. Lo hemos visto en la temporada del 2004 y 2005”, agregó Villafaña.

Según el ejercicio, los empleados de FPL comenzaron a intensificar la evaluación del fenómeno climatológico tres días antes que Beta amenazara con tocar las costas surfloridanas. El seguimiento se realizó con un modelo de predicción computadorizado que tiene la capacidad de evaluar la fuerza de los vientos en formación, y fijar la posible trayectoria del huracán sobre las aguas tibias del Atlántico.

De acuerdo con el nivel de riesgo que presentan las variables y datos que registran las computadoras, FPL activa un plan de emergencia que está dividido en tres etapas.

En la primera, 72 horas antes del impacto del ciclón, el equipo de logística y el comando central de operaciones se concentra en la tarea de identificar los sitios donde podrían generarse eventuales cortes de luz, así como medir posibles daños a instalaciones eléctricas.

El aviso sirve para reforzar los inventarios disponibles y enviar un mensaje de alerta a los centros de campo que, a su vez, aglutinan a miles de trabajadores de FPL y contratistas de otros estados. Luego, en la segunda y tercera etapas (48 y 24 horas antes del paso del huracán, respectivamente) se activa un plan inicial de obras y establece la cantidad de recursos necesarios para la restauración. Inmediatamente después comienzan a despacharse los camiones de respuesta inmediata a las zonas de desastre.

Cada año, los encargados de prevención de FPL planean diferentes escenarios y modelos ficticios. Beta correspondió a la formación de un huracán registrado en 1945.

”Hemos puesto a prueba todos nuestros componentes, como los sistemas de planificación y la logística”, puntualizó Irene White, la directora de comunicaciones de FPL. La funcionaria dijo que la compañía estaba reforzando la infraestructura para protegerla contra huracanes.

En el 2008, FLP reportó haber completado obras de mantenimiento en postes eléctricos ubicados en zonas estratégicas como hospitales, farmacias, estaciones de policía, supermercados y gasolineras. Asimismo completó un programa para limpiar tendidos eléctricos sobre una extensión de 3,000 millas, en los condados Miami-Dade y Broward.

Los trabajos beneficiarán a cerca de 1.8 millones de clientes.

”Estamos trabajando fuerte. Este simulacro ha sido la oportunidad para observar los desafíos que encaramos”, añadió White.