Las infecciones tras una colonoscopía serían más comunes de lo que se pensaba

Una nueva investigación mostró que uno de cada mil pacientes las sufre y que el riesgo es más alto tras una reciente hospitalización

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Las tasas de infección después de una colonoscopía o endoscopía son 100 veces mayores de lo que se estimaba en algunos centros de salud, según reveló un estudio del hospital de referencia norteamericano Johns Hopkins.

La investigación, publicada en la revista Gut de la Sociedad Británica de Gastroenterología y dirigida por la epidemióloga Susan Hutfless, determinó que los pacientes que se habían realizado esos procedimientos en centros de cirugía ambulatoria tenían mayor riesgo de contraer infecciones bacterianas, incluyendo Escherichia coli y Klebsiella.

La colonoscopia es un examen que se indica para prevenir el cáncer de colon pasados los 50 años de edad, con el que se visualiza el interior del intestino grueso y el recto, mediante un instrumento llamado colonoscopio. Este tiene una pequeña cámara fijada a una sonda flexible que puede alcanzar toda la longitud del colon.

“Aunque a los pacientes se les dice rutinariamente que los procedimientos endoscópicos comunes son seguros, descubrimos que las infecciones post-endoscópicas son más comunes de lo que pensábamos y que varían ampliamente de un centro de salud a otro”, afirmó Hutfless.

Los investigadores rastrearon las visitas a emergencias relacionadas con infecciones y las hospitalizaciones no planificadas entre los siete y treinta días posteriores a esos estudios y demostraron que las tasas de infección que se estimaban, que eran de “una en un millón”, resultaron ser “ligeramente superiores a 1 en 1.000 para colonoscopías”.

La investigación mostró además que los pacientes que habían sido hospitalizados antes de someterse a uno de esos procedimientos tenían incluso mayor riesgo de infección.

“Casi 45 de cada 1.000 pacientes que habían sido hospitalizados dentro de los 30 días previos a una colonoscopía visitaron un hospital con una infección dentro del mes siguiente, mientras que la tasa de hospitalización relacionada con infecciones para endoscopía fue de más de 59 pacientes cada 1.000”, precisa la investigación.

“Los avances en la colonoscopía revolucionaron la gastroenterología y el tratamiento y prevención de enfermedades gástricas, aunque los pacientes deben conocer el riesgo de infección asociado”, afirmó la autora de la investigación.

Consultado sobre la situación en la Argentina, Fabio Nachman, jefe del Servicio de Gastroenterología de la Fundación Favaloro, dijo que “las instituciones grandes trabajan con normas para controlar las infecciones”.

“La translocación bacteriana -es decir, el paso de bacterias en este caso del intestino a sitios extraintestinales- existe en todos los procedimientos mínimamente invasivos, pero los cuadros infecciosos aparecen en pacientes con enfermedades de base o cierta predisposición, como los inmunosuprimidos”, apuntó el también miembro de la comisión directiva de la Sociedad Argentina de Gastroenterología (SAGE).

El especialista afirmó que el estudio norteamericano “se refiere a centros de salud chicos, que no son de referencia”, y que en los centros grandes “no es común que aparezcan esas complicaciones”.

“En el colon hay más de 100 millones de bacterias y algunas pueden translocarse, pero eso también sucede cuando uno se cepilla los dientes”, tranquilizó.