Los inmigrantes y esa tremenda “nostalgia de paz”

El papa Francisco se manifestó hoy "profundamente preocupado" por aquellos, especialmente niños y jóvenes, que están obligados a "huir a causa de la guerra y la violencia en sus países para salvar sus vidas".

0
235
Casal di Principe. I figli delle donne che soggiornano in un centro antiviolenza. ANSA/SAVE THE CHILDREN Riccardo Venturi ANSA PROVIDES ACCESS TO THIS HANDOUT PHOTO TO BE USED SOLELY TO ILLUSTRATE NEWS REPORTING OR COMMENTARY ON THE FACTS OR EVENTS DEPICTED IN THIS IMAGE; NO ARCHIVING; NO LICENSING

Jorge Bergoglio hizo estas declaraciones en su mensaje enviado en ocasión de la 101ma Jornada de los fieles católicos alemanes (“Katholikentag”), que se abre hoy en Munster, bajo el lema “Busca la paz”.
Para el Sumo Pontífice estas personas “tocan a nuestras puertas pidiendo ayuda y hospitalidad”. “En sus ojos vemos nostalgia de paz”, resaltó Francisco.
“La paz requiere la respetuosa convivencia de todas las personas de buena voluntad de todas las religiones y de todas las confesiones. Todos pueden ser piedras preciosas para la construcción de una sociedad amante de la paz”, resaltó el Papa.
Francisco aseguró que “buscar la paz y hacerla como tal es trabajo de todos los hombres. Sean mensajeros de paz, de responsabilidad y misericordia, sobre todo para las jóvenes generaciones!”.
El Pontífice destacó también que “la participación equitativa de todos los hombres y mujeres en el bienestar de su sociedad es la base de una paz duradera. Sin embargo, la participación igualitaria de todos también es válida para todos los hombres de todas las sociedades en todo el mundo”.
“La gran ayuda de la Iglesia, las asociaciones y muchas parroquias hacen una valiosa contribución en este ámbito. La paz también comienza de modo simple y modesto en nuestro idioma, en la elección de las palabras que usamos. Con palabras que son como el pan, fortificante, de apreciación, buenas, esclarecedoras y confiables: así comienza la paz”, concluyó el Papa.
Durante el mensaje, Francisco dijo también que “hoy no hay tema más importante en el debate público sobre la religión que el problema del fanatismo y de la propensión a la violencia”.
“Lo observamos en la esfera familiar, en los lugares de trabajo, en las asociaciones, en los barrios, en las regiones y en las naciones: es decir el hombre como tal no es considerado un regalo de Dios, hay desacuerdo, resentimiento y odio”, resaltó.