elargentinosf@gmail.com | 18-Aug-2017 12:31:01 pm

Mercedes recibe a miles de peregrinos que recuerdan al Gauchito Gil

Los peregrinos que van llegando, la mayoría a pie, otros en auto y algunos a caballo, pasarán este domingo por el santuario ubicado a 8 kilómetros de la ciudad de Mercedes, en el empalme de las rutas nacionales 119 y 123.

La ciudad correntina de Mercedes recibe a miles de devotos del Gauchito Gil para la celebración del aniversario de su muerte, que llegan la mayoría a pie, otros en auto y algunos a caballo, para visitar el santuario ubicado a 8 kilómetros de la ciudad de Mercedes, en el empalme de las rutas nacionales 119 y 123.
Mientras tanto, las rutas de acceso están cargadas y el santuario ya se encuentra colmado de puestos donde se comercializan diversos productos alimenticios y vinculados a la festividad.
En este marco, agentes de Vialidad Nacional informaron que están asistiendo junto con Gendarmería Nacional y la Agencia de Seguridad Vial a la gran afluencia de tránsito para desviarlo y evitar que se generen extensas filas de vehículos en inmediaciones del predio del Gauchito Gil.
Como parte del operativo también se colocaron carteles de señalización con el objeto de poder guiar y orientar correctamente a los peregrinos y a los miles de vehículos que transitan y que toman como variante de circulación de la Ruta Nacional Nº 123 a la Ruta Provincial Nº 24.
La devoción al Gaucho Gil se conmemora cada 8 de enero, fecha que marca el aniversario de su muerte en 1878 a manos de la policía, tras ser perseguido por desertor de las filas autonomistas de la provincia.

El mito le adjudica al gaucho el milagro de salvar con oraciones en su memoria al hijo de su verdugo y aunque no es reconocido por la Iglesia Católica, su conmemoración es acompañada por diversas iglesias de la diócesis de Goya, bajo cuya órbita se encuentra Mercedes.
OBRA DE TEATRO
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Gauchito Gil. La leyenda

Autor: Alberto Angel Micheli.
Albertomicheli1@mail.com

Copyright © Alberto A. Micheli,2014
Hecho el depósito que marca la ley 11.723

Ficha técnica

Título: Gauchito Gil, la leyenda

Obra de Teatro: En tres actos. Los actos se pueden dividir de manera distinta en razón de escenario y lugar.

Resumen de la obra:
Es la milenaria historia del indefenso perseguido por el poderoso; de cómo los más humildes recuperan la figura de un perseguido muerto injustamente y de cómo realizó milagros hasta convertirse en el Gauchito Gil, la leyenda
No existe una única versión de quién era o cómo vivió. A los efectos de esta obra, lo ubicamos entre los años 1840 a 1874, en la región de Pay Ubre, hoy conocida como departamento de Mercedes, en el centro de la provincia de Corrientes.
Antonio Mamerto Gil Nuñez, luego conocido como Antonio Gil, era hijo de campesinos criollos descendientes de españoles de doble apellido, criado según los usos y costumbres de la región.


Música:

¨Chamamé del Gauchito Gil, la leyenda¨.
Letra: Graciela Ricciardi
Música: A.G. Micheli


Actores Principales: 3

Antonio Mamerto Gil.
Ramiro Pardo.
Francisco “Xico” Concalvez


Actores secundarios: 8

Sargento Nepomuceno García.
3 Soldados.
El estanciero Don Speroni.
3 Peones
Esposa del Sargento con un bebé

Actores Promesantes: 20
Interpretados por actores y aquellos de la audiencia que quieran participar

Bailarines: 8 a 10
Buenos conocedores del chamamé, que bailarán junto a los promesantes


Personajes: Descripción y características

Antonio Mamerto Gil: Hombre de 20 a 30 años; gaucho sufrido, tanto por el trabajo como peón rural como por la primera persecución que sufrió por enamorarse de la viuda de un estanciero; la misma que era pretendida también por un comisario quien comenzó a perseguirlo después de una pelea.

Se alistó en la guerra del Paraguay.
En la lucha fraticida entre los Liberales ( Celestes) y los Autonomistas (Colorados),fue reclutado por los Celestes al mando del Coronel Juan de la Cruz Salazar .
Gil desertó por ser Colorado y no querer matar hermanos.
Así fue como comenzó su persecución.

Ramiro Pardo (el mestizo):
Paisano rudo de aspecto rudo pero con gran corazón.
Se dice que era sobrino político de Gil.

Francisco Concalvez (criollo):
Conocido como Xico, originario de Brasil y amigo inseparable de Gil.

Sargento Nepomuceno García:
Sin signos de piedad.
Con experiencia en llevar prisioneros a Goya- que nunca llegaban vivos porque siempre se querían escapar, según su testimonio.

Don Heriberto Speroni:
Estanciero al que solo le interesaba su campo, “La Estrella”.
Carecía de creencias religiosas y su único Dios era el dinero.



Decorado:

Acto 1
Un atardecer, casi noche y una fogata que iluminará el ambiente.
La luz fugaz de los relámpagos y el estallido de los truenos contribuirán a crear un aspecto aterrador.
El árbol de algarrobo estará ubicado en el centro del escenario.
La fogata, en la parte izquierda.
El cielo mostrará unas nubes atemorizadoras.
Los tres actores estarán ubicados frente al público, casi en el medio del escenario.
Los soldados llegarán por la derecha.
Luego de matar a trabucazos a los compañeros se llevarán al Gauchito hasta el tronco del árbol de algarrobo, donde se desarrollará el diálogo y la ejecución.
La ejecución se vislumbrará pero no se verá, porque la tapará el cuerpo de un soldado.

Acto 2

(Escena 1)

El frente del cuartel deberá estar ubicado en un extremo del escenario, dejando el otro extremo libre para el desarrollo de la escena posterior.
En esta escena vendrá corriendo un soldado a contarle al sargento lo que había pasado con el Gauchito; más atrás se verá a la esposa del sargento, con su hijo en brazos.

(Escena 2)

El foco se desplazará a la otra parte del escenario donde estará el estanciero. Luego irá apareciendo un mausoleo a la izquierda del escenario. Comienzan los Promesantes.

Acto 3

(Los Promesantes.)

El mausoleo está repleto de velas y banderas rojas; la gente vendrá en procesión e irá dejando distintos objetos en el altar. Simultáneamente se escuchará un chamamé muy suave que se bailará en un lado del escenario, mientras los promesantes continuarán pasando delante del mausoleo. Luego de las peticiones, el chamamé se escuchará más fuerte y comenzará el desfile con las banderas y las velas.




Gauchito Gil, la leyenda

Acto 1

(Todo está oscuro. Se escucha una voz fuerte y potente que dice)

Narrador
Ser porteño es ser ciudadano exclusivista; y ser provinciano, es ser mendigo sin patria, sin libertad y sin derechos .Condenan al provinciano a cederles hasta el pan que reservan para sus hijos. "¡Compatriotas nacionalistas! El campo de la lid nos mostrará el enemigo. Allí los invita a recoger los laureles del triunfo o la muerte, vuestro jefe y amigo."Felipe Varela

(Se escucha el galope de caballos que se alejan y unos gritos que dicen)

¡A las armas! ¡A las armas! ¡Abajo los traidores de la patria!

(Silencio total, solo el viento se escucha por unos segundos. Se va iluminando la zona donde están los tres amigos alrededor del fuego.

Narrador

Ese mes de enero del mil ochocientos y tantos, el cielo con nubes fantasmales cubría gran parte de la luna; el viento soplaba fuerte trayendo un fresco casi frío y el rocío humedecía las pilchas hasta que se mojaban. Y ahí estaban, alrededor de la fogata, mateando, los tres amigos, Antonio Gil, el mestizo Ramiro Pardo y el criollo Francisco Concalvez .

Antonio Gil

Qué bien lo pasamos en la fiesta de San Baltasar, chupamos y bailamos todo lo que pudimos!

(Con voz preocupada)

Pero me queda la duda si hicimos bien en estar en la fiesta, y si alguien nos reconoció y puede denunciarnos a los milicos…Bueno, después de todo la vida se vive una vez.

Ramiro Pardo

No te preocupes Antonio, los paisanos nos quieren, no creo que nadie nos delate, son paisanos de ley,…aunque siempre hay un mal parido que lo puede hacer…pero lo bueno es que lo pasamos muy bien en lo de la brasilera Sia María, ella siempre hace buenas fiestas para el Santo Kamba.
Y vos, Xico, te pusiste al día con Sia María.
Sí que son buenas gentes esos criollos, son lo que se dice criollos de ley, che.

Francisco Concalvez

Ansina es Ramiro hablamos de todo y tomamos todo, hasta tener el buche lleno. Bien lleno, compañeros.

(Risa. El criollo reflexionaba sobre la vida que le tocaba vivir)

Pero, che Antonio, nos acusan de ser desertores, matreros y paisanos alzados. Y a esos mismos, que responden a intereses de ajuera, como los llamamos…cómo?
Y así te pagan. ..con persecución…

(Piensa unos segundos)

Ansí nos pagan a vos, a Francisco y a mí.
Siempre el de arriba aprovechándose de los pobres peones.
Qué creen? Que no pensamos? Somos hombres de campo, no animales como algunos nos quieren hacer ver o menos que animales. Sino mirá, ahora le han puesto al campo alambrao. Alambrao para que no se vaya el ganado o para que hombres libres como nosotros no pasemos…?
Almabrao al campo…

(Termina con gesto de ¨eso no puede ser¨)

Antonio Gil

(Se levanta y se abraza a si mismo, se refriega los brazos como si tuviera frio, mirándolos a los dos)

Miren, paisanos, nos acusan de desertores, pero la guerra del Paraguay fue preparada por los de Guenos Aires y nosotros, los de tierra adentro, tenemos que poner el pecho, aguantar los sablazos. Y ahora acá, acá mismo en nuestra Corrientes, en nuestra querida tierra de Corrientes, tenemos una guerra entre hermanos. Celeste y Colorados!
Por eso juimos, por eso nos dicen desertores

(Gil se para, mira al cielo, suspira profundo y dice con voz fuerte)

Pero ¡che! para qué voy a derramar sangre de hermanos si no tengo ningún agravio que vengar. Ay Dios, Dios! nosotros somos hombres de paz, solo queremos vivir libres.
Libres!

(Gil habla con énfasis)

Ya va a llegar a esta bendita tierra alguien que piense en los piones, en los trabajadores, en los paisanos que no tienen nada. Una voz para nosotros que no la tenemos, que piense en la justicia, en más igualdad de peón y patrón, en el derecho a un trabajo y a una paga justa.


Ramiro Pardo

(Se levanta para acercarle un mate a Gil, y le palmea la espalda mientras le habla pero no le da el mate hasta el final del diálogo)

Tenés razón Antonio, mirá esta guerra con los paraguayos. Unos desataron esta guerra- los que buscaban poder y dinero- y muchos como nosotros, pobres paisanos, peleamos por obligación y además nos tenían como miserables, con poca comida.
Y la paga... ?

(Risa amarga)

La paga se la guardaban para ver si nos mataban y ansí se la quedaban.
Qué guerra cruel y maliciosa.
Pobres paraguayos, ellos también fueron obligados a la masacre.
Y ahora, como decís vos, Antonio, nosotros enfrentándonos entre Autonomistas y Liberales!
Por eso ese Coronel Salazar, sí ese Juan de la Cruz Salazar, quiere a todos los paisanos, hasta a los propios hijos chicos de los paisanos para que vayan a pelear, para que seamos carne de chuza y sables!
Ni lo piense ese Coronel…ni lo piense! Por la Patria toda nuestra sangre pero entre hermanos !No!
No y no!

(Se calma y continúa con voz más tranquila)

Tomate un amargo Antonio, que es lo único que tenemos, mañana veremos qué nos podemos mandar a la panza, quizá tengamos suerte y podamos cazar un vizcacha, que Francisco la cocina bien con dos o tres ramitas y la cocina crocante.
Total... chamigo, nosotros ya estamos para deguello.

Antonio Gil

(Con cara de enojo lo mira detenidamente, también Francisco. Y Gil, con énfasis, dice)

Epa, amigo! No diga eso ni de broma, nosotros tenemos cuerda pa rato.
La partida no nos va a encontrar por este monte.
Además, yo todavía quiero ver a la moza … Cómo nos amábamos....

(Interviene Francisco)

Francisco Concalvez:

Si amigazo, yo la conocí.
Usted, Antonio y la Doña caminaban por el pueblo. Sí que es hermosa! Una china digna de usted, Antonio. Guena moza, si…guena moza y seguro que lo quiere bien y para formar una familia.
Sí, seguro Gil que vas a formar una familia después de todo esto que nos pasa.

Antonio Gil

(Continua Antonio)

Y ese comisario que también la pretende no me va a ganar esta partida!
Pensar que le perdoné la vida en aquella pelea en la pulpería…y en vez de agradecérmelo se dedicó a perseguirme. Milico desagradecido…
Qué se le va hacer amigos, esa es la prepotencia del poder!
Y además, antes que la muerte me lleve quiero volver a abrazar a mi madre, que es la que más sufre por todo esto.
Los de Guenos Aires se creen que somos inorantes; que no seamos tan léidos no senifica que no escuchemos lo que se dice...y no pensemos cómo debemos actuar.

(El mate sigue la ronda, Francisco lo mira a Gil y dice con voz apagada)

Ansina es esto de las guerras...
¡Pero espero que todo sea como antes. Como decís, che.

Ramiro Pardo

Seguro que todo va a ser como antes. Vos, Gil, volver a trabajar de pión rural, como lo hacías y nosotros... lo que podamos. Seguramente peones de estancia….Yo quisiera tener una buena mujer, que me de muchos hijos, un ranchito y criar unos cuantos animales y, si Dios quiere, llegar a viejo rodeado de mi familia. Pero tranquilos, sin persecución, sin injusticias…creo que va a llegar ese momento.

Antonio Gil

(Antonio los palmea a Francisco y a Ramiro)

Ramiro, que así sea porque somos paisanos de paz y trabajo, no como escuché que anda diciendo ese inglés, un tal William Mac….no se qué… Can, que el paisano le escapa a todo trabajo, que somos hombres morosos, que todo lo dejamos para mañana y que vivimos de la hospitalidad de la gente. Esos gringos no aprenden más…Ya nos conocieron como somos y cómo vivimos,que somos mansos pero que no nos rendimos fácilmente, que nadie nos puso ni nos va a poner el pie encima. Ya se van a seguir dando cuenta…ellos solitos nomás, pues…
Bueno mis amigos, ya saben que el coronel Velásquez me prometió que iba e interceder con el coronel Juan de la Cruz Salazar, para que me den el perdón. Y yo creo en ese hombre que es de ley. Es un buen soldado, de esos que la patria necesita mucho.
Entonces, ahí nomas le pido al coronel que a ustedes también los perdonen.

(Antonio hace un paréntesis, mira a sus amigos y con voz fuerte y clara les dice)

Escucháme Francisco y vos, Ramiro, como este Coronel Velazquez, también puede venir, en algún momento un Coronel con un visión de justicia, que nos de derechos a nosotros los trabajadores; que llegue un alivio pa el pobre que se rompe el lomo de sol a sol y no gana ni pa alimentar a sus hijos; que nos vea como trabajadores, no como esclavos.

Francisco Conclavez

(Abraza a Gil)

Che, Gil, si vos confías en ese coronel, nosotros también…no nos van a llevar a los tribunales de Goya…tiene que haber buena gente dentro de la ley.
Gracias, Antonio, realmente, como dicen de vos, tenés una mirada y una forma que estás para santo.

(La risa de Antonio contagia a Francisco y a Ramiro y los tres dicen)

Que venga ese Coronel! Si! Si!

Antonio Gil

(Con una sonrisa)

Bueno, bueno, cómo se ve que son mis amigos…!
Yo solo quiero ayudar a los que no tienen nada, debe ser que yo tampoco tengo nada y eso me hace ver el sufrimiento de los pobres paisanos, mujeres y niños. Sin justicia, sin ley para que los ayuden y sin voz para defenderse de las injusticias. La injusticia y prepotencia de los de arriba. A eso me rebelo y contra eso quiero luchar. Quizá por eso la gente me mira como alguien distinto, pero no lo soy. Solo no soy indiferente ante tanto sufrimiento de mi pueblo. Por eso no me voy a doblegar ante tanta injusticia. Y si tengo que dar mi vida por defender al pobre, la daré.

Ramiro Pardo

(Se acerca a los dos y se sacude como para limpiarse)

No se si serás un santo pero tenés algo que se acerca a eso.
Además, con el payé de San la Muerte, nadie te puede hacer daño, ni siquiera los trabucazos que te puedan tirar.

(Se acerca al fuego para calentarse las manos)

Antonio yo también creo en la buena gente, no son todos patroncitos de estancia que te hacen sentir el rigor del poder y el desprecio por nosotros los pioncitos, que con nuestro trabajo agrandamos su riqueza. Pus… ansina es la cosa..

(Silencio y reflexión)

Antonio… y está eso de los tribunales de Goya. Ustedes saben que ningún prisionero llega a Goya porque los matan con la excusa de que se querían escapar.
Esperamos que llegue el perdón para nosotros y salgamos vivos de esta.

Antonio Gil

(Se aleja de los dos y quiebra algunas ramas para mantener el fuego vivo)

Estoy seguro que la carta de perdón llegara…Sí, tiene que llegar para la libertad difinitiva. Vamos a dormir tranquilos que mañana tenemos un día de grandes cosas. Ese árbol de algarrobo es un buen lugar para dormir tranquilos.

(Los tres arreglaron los aperos y los ponchos para hacer una buena cama en esa noche tormentosa de verano)

(Ya está amaneciendo… un trueno, seguido de un rayo que ilumina el lugar, deja ver las siluetas de los soldados que descubren donde están Gil y sus amigos.)

Sargento

(El sargento da órdenes en voz baja)

Están al lado del algarrobo. Avancen despacio y sin ruido, saquen sus trabucos

( Y con voz fuerte y sin titubear da la orden)

Ahí…Ahí están. ! Fuego!!Fuego! !Que no escapen!
¡Al otro! ¡Fuego, que no escape!

(Los trabucazos se mezclan con el ruido de los truenos)

(En el entrevero de órdenes y tiros ,Gil divisa claramente a la partida ,trata de pararse para dar aviso a sus amigos pero ya era tarde para Francisco y Ramiro ,dos certeros tiros de trabuco los dejan tendidos, casi como estaban).

Antonio Gil

(Mientras trata de pararse del todo con el facón en mano.)

Che, soldados, qué hacen? No maten a esos buenos criollos. ¡Paren...Paren! que aquí hay criollos valientes, y a los valientes no se los mata ansí ¡Cobardes! Cobardes…!

(En ese momento se le abalanzan los soldados encima y lo agarran)

Suelten y vamos a pelear como hombres, milicos cobardes, peleen como machos. Suelten. Suelten …que van a quedar sus osamentas desparramadas aquí..

Sargento

(El sargento va llegando despacito donde tienen agarrado a Gil)

De que hablás, gaucho desertor. Matrero! Te voy a enseñar lo que es la ley, paisano bruto. No protestés, si ya se está escuchando la voz de un político de Guenos Aires, un tal Sarmiento, que dice: no traten de economizar sangre de gauchos, que es un abono para la tierra, para que sean útiles al país”. Escuchaste lo que se dice, gaucho colorado? Ya sabés quien manda en este país.
Igual a vos mucho no te queda, que así, no te preocupes gaucho rebelde.

(Dirigiéndose a los soldados)

¡Lleven a este gaucho al árbol de algarrobo!

(Los soldados lo agarran con toda la violencia de que son capaces)

Antonio Gil

(El Gauchito sabiendo que su hora estaba cerca)

Sargento, no me mate ansí, espere, espere, que ya va a llegar la orden de perdón. El Coronel Velásquez me prometió que iba e interceder para que me den el perdón. Y ese es un soldado de ley y va a cumplir. Ya le debés tener escrita en el cuartel. Seguro que está ahí…

Sargento

(El sargento mira a Gil, con desprecio)

De que perdón me hablás, gaucho desertor, si vos ya sos abono para la tierra. De esta no te salva nadie! Ni ese Coronel ni Cristo.
Che, soldados, átenlo en el árbol y denle unos trabucazos.

(Los soldados lo estan atando al árbol cuando uno de ellos descubre a San La Muerte colgada del cuello de Gil)

Soldado:

(Los soldados se asustan y retroceden al ver que Gil tiene colgado un Paye)

Sargento…sargento...no podemos matarlo, así, de frente. Tiene colgado el payé de San La Muerte...y no le van a entrar las balas...

(Los soldados hablan todos juntos a la vez)

No sargento no lo podemos matar! Tiene a San La Muerte, a San La Muerte…!

Sargento:

(El sargento se siente desorientado por lo que están diciendo sus soldados y les da órdenes más severas)

A ver…a ver…milicos brutos...qué están diciendo!. Que San La Muerte ni que mierda. Entonces cuélguenlo del mismo árbol de ibopé pará, bien atado de los pies, cabeza abajo y déjenmelo a mí, que yo lo deguello. Qué santo ni nada...! Y lo voy a degollar con su propio cuchillo para que vean ustedes, soldados ignorantes, que este muere ahora y nadie lo salva.

((Los soldados lo desatan, lo tiran al suelo y lo atan de los pies)

Antonio Gil

(Mientras los soldados lo atan el Gauchito Gil le sentencia al sargento)

Sargento, vos me vas a degollarme pero cuando llegues al cuartel, junto con la orden de mi perdón, también te van a decir que tu hijo se está muriendo de una mala enfermedad. Y como vas a derramar sangre inocente, invocáme, para que interceda ante Dios por la vida de tu hijo. Porque la sangre de un inocente suele servir para hacer milagros.
Yo te voy ayudar, che Sargento, como voy a ayudar a mi pueblo cuando crean en mí. Siempre estaré cerca de mi pueblo para ayudar.

Sargento:

(El sargento se ríe de lo dicho por Gil y empuja a los soldados que están cerca del Gauchito)

¡Sangre de inocente! De qué inocente! Mejor reza por vos, gauchito matrero, que a vos si te va a ser falta!
A deguello Gauchito Gil…!

(El Sargento se pone frente al Gauchito y de espalda al público, con un movimiento de brazo, lo degüella de izquierda a derecha. Se escucha con fuerza un alarido en guarany)

Antonio Gil
Niande Chian...Niande Chian (Dios… Dios!)

(El Sargento limpia el facón en la misma ropa del Gauchito y luego lo tira. Los soldados sienten como un escalofrío en todo el cuerpo y se golpean los brazos para entrar en calor.
Los tres de la partida se sienten desorientados, se miran unos a otros queriendo decir algo, pero no podían y se fueron alejando del lugar, cabizbajos, dejando al Gauchito colgado del árbol).



Acto 2
El comienzo de la Leyenda


Decorado:

(Cambiará de decorado) Hay varias opciones, según las posibilidades del lugar.

La primera opción será que a medida que se alejan del árbol donde está colgado el Gauchito, se va corriendo el telón de fondo y se remplaza por otro de una llanura con huellas de caballos y carretas, por donde se van acercando los otros personajes.

La segunda opción es el frente de un cuartel.

Si la obra fuera montada al aire libre, los decorados serán llevados de un lado a otro por promesantes

(Esto servirá para poder volver a los promesantes con pocos cambios).

Soldado:

( El sargento está llegando al cuartel cuando de adentro llega corriendo un soldado con el papel en la mano.

¡Sargento Nepomuceno García…!!Sargento, aquí está el perdón de Gil! De Antonio Mamerto Gil, el Gauchito, llegado directamente del Coronel Velásquez, para que lo suelte inmediatamente. Está libre de todos los cargos que se le han hecho en su contra…

(El Sargento lo interrumpe)

Sargento:

Cómo que éste es el perdón de Antonio Gil, el matrero, el desertor Gil,
ese que yo acabo de…de…bueno, se quiso escapar y tuve que…que matarlo.
En defensa, en defensa, che soldado.
Sí… fue una pelea justa.
Eso le voy a decir al coronel, una pelea justa y él perdió, se me escapaba y tuve que enfrentarme a el y a los otros matreros de sus amigos

.(La voz del sargento se fue apagando como si recordara algo)

Era cierto lo del perdón que me decía. Bueno, después de todo era un simple gaucho nomás, un gauchito.

Soldado:

Si, si, sargento. El gauchito Gil, que parece que no era matrero ni desertor. Según lo que me cuentan que dice este papel. Tal parece que todos por acá lo querían, siempre estaba al servicio de los necesitados. Un paisano querido por la paisanada, un alma caritativa, como quien dice.
Además, che Sargento, tengo que informarle que su patrona está en el cuartel con su hijito porque parece que el angelito esta muy grave, está como pa irse…va como pa morirse, sargento.

(En ese momento viene corriendo la esposa del sargento, desesperada, trayendo al bebé en sus brazos)

Esposa del Sargento:

Nepomuceno. Nepomuceno. Nuestro hijo, mire, mírelo, fue de repente, como que algo le atravesó el cuerpo y quedó durito el pobrecito, casi sin respirar. Las curanderas no pudieron hacer nada. Me dicen que solamente un milagro lo puede salvar. Un milagro.

(Los dos se abrazan y miran al bebé.
En ese momento el sargento se acuerda de lo que el Gauchito Gil le había dicho y le pide perdón para que interceda ante Dios, frente a su esposa y los soldados.)

Sargento:

Tenías razón, Gauchito, llegó tu perdón y mi hijo se me muere. Era sangre de inocente la que hice derramar; Ay, gauchito…gauchito, ahora si necesito tu intercesión ante Dios, para salvar a mi hijo que se está muriendo.

(Mientras ora, el sargento comenzará a construir una cruz con ramas y palos de ñandubay que estaban allí.)

Esposa de Sargento:

(Grita bajito primero.)

Nepomuceno!

(Más fuerte ahora)

Nepomuceno!
Nuestro bebe se mueve, respira; sí, sí respira. Esto si es un milagro !Un milagro!

(Los dos se abrazan y lloran mientras le dan gracias al Gauchito por su intercesión ante Dios)

Sargento:

Gracias, Gauchito, me cumpliste lo que me habías prometido.
Voy a llevar esta cruz al hasta el mismo lugar donde maté a un inocente, a vos, gauchito!
Y te voy a enterrar cristianamente, como vos te merecés.
Sí fuiste gaucho de ley, buen hijo de esta tierra bendita.
Gracias, gauchito, por este milagro.
Siempre te voy a estar agradecido, como todos los que te vayan a pedir un milagro.



Acto 3
Los Promesantes


Decorado:
Se correrá el telón y/o con juego de luces aparecerán velas encendidas y algunos promesantes en el lugar.


Escena 1

(El patrón de la estancia “La Estrella”, Don Speroni, mirará con gesto preocupado tantas velas encendidas alrededor de la cruz donde se encontraban los restos del Gauchito Gil)


Don Speroni:

(Refiriéndose a algunos de los peones de su campo)

Ustedes! Quiero que saquen todo de mi campo. La estancia La Estrella no es santuario de ningún santulón y menos de promesantes ignorantes que piensan en alguien que les va a hacer un milagro.
Vaya estupidez!
Vamos, saquen todo lo de ese gaucho.
La osamenta la llevan al cementerio. Todo lo demás lo tiran y que no quede nada.
Después pasan el arado para que nadie más sepa que aquí se hacían ofrendas a ese gaucho.

Qué cosas que hay que aguantar en estos tiempos! Lo único que me falta es que por un muerto se me queme la cosecha que me costó mucha plata…mucha plata… y eso es lo que vale en esta vida.
Vamos!!Vamos! ¡Muévanse!

Peón:

(Uno de los peones se le acerca respetuosamente con actitud de decirle algo)

Patrón…Patrón, el Gauchito Gil es sagrado para nosotros y yo no voy a tocar nada, porque el concede milagros y si concede milagros es un santo y a los santos se lo respeta; si no, nos puede caer una desgracia.

Don Speroni

(Se acomoda el poncho y lo mira desafiante y con las piernas bien separadas)

Vos, gaucho bruto, que estás diciendo, te vas inmediatamente de mi campo.
Ahora, ya, porque te hago llevar preso!

(El pobre peón se va con la cabeza gacha)

Y ustedes saquen todo, rapidito y sin decir una palabra, a ver si a ustedes también los tengo que echar de mi estancia.
Dónde van a conseguir trabajo sin son brutos como ese arado que tienen que pasar acá.

(Los otros dos peones con actitud de miedo hacen lo que el patrón les ordena)


Escena 2

(En esta escena ya estará construido el mausoleo en el medio del escenario, para que los promesantes se acerquen y dejen su ofrenda.)


Narrador

(Con voz neutra)

El campo de Speroni se secó, los animales se le fueron muriendo y él fue víctima de una enfermedad, perdiendo la razón. Pero…en un momento de lucidez, Don Speroni pidió la intercesión del Gauchito para curarse y el Gauchito Gil le concedió lo que pidió.

Don Speroni

Gracias Gauchito, este mausoleo que te mandé a construir te lo dedico a vos y también una parte de mi campo, para que los promesantes te vengan a venerar…
Gauchito milagroso!
Yo no creía, pero aquí estoy, curado… todo me va bien. Y todo gracias al Gauchito.

(Desde ese momento los Promesantes se multiplicarán y llegarán en procesión para pedir por su intercesión ante Dios
El público también podrá convertirse en Promesante.
Las banderas rojas y las velas se multiplicarán frente al oratorio y los promesantes darán testimonio.)

Rudesindo:

(Gaucho fuerte y rudo)

Aquí estoy, Gauchito, y te traigo esta vela para agradecerte porque veo de nuevo!

(Al lado de Rudesindo estarán su mujer y su hijita; cada una llevará tacuaras con banderas rojas, que dejan al lado del altar)

Luciana:

(Mujer de campo, con una ñiñita de 8 años)

Che Gauchito, te presento a mi hija, como te había prometido de traerla, para dejarte las dos tacuaras embanderadas.
Cumpliste el milagro de que mi hija vuelva a caminar. Más de diez leguas vinimos tranco a tranco y volvemos al rancho caminando, como vinimos.

Juana y José:

(Peones de campo. Juana llegará al mausoleo con una vela roja encendida y José con una bandera y unas velas, que dejarán al costado del mausoleo.

Los dos comienzan a rezar la oración al Gauchito)

OH! Gauchito Gil
Te pido humildemente
Se cumpla, por tu intermedio
Ante Dios, el milagro que te pido.
Y te prometo que cumpliré
Mi promesa y ante Dios
Te haré ver
Y te brindaré mi fiel agradecimiento
Y demostración de Fé,
En Dios y en vos Gauchito Gil
Amén

(De aquí en más entrarán en escena los Promesantes de pueblo y ciudad con sus ofrendas y distintos pedidos. Llevarán banderas de Argentina, de la Provincia de Corrientes, del Paraguay y Brasil.
Para el final se mezclarán estos y los Promesantes que quedaron al lado del Mausoleo con un grupo de chamameseros tocando el chamamé: ¨El Gauchito Gil, La Leyenda¨.
Todos lo integrantes del público podrán incorporarse al festejo con un gran baile.

Fin

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